Software para kioscos que factura en ARCA
En un kiosco se vende de a una unidad: un alfajor, un atado, una gaseosa fría, y el que viene atrás ya espera con la plata en la mano. Son muchísimas operaciones chicas por hora, y cada vez que hay que buscar un precio en la lista pegada al vidrio se te acumula gente. Souzia está armado para ese ritmo: que la venta se cierre en lo que el cliente tarda en sacar el billete.
Cobrar rápido cuando entran todos juntos
Casi todo lo que vendés ya viene con el código de barras de fábrica: lo pasás por el lector y entra al ticket con su precio, sin tipear nada. Cobrás como te pague cada uno —efectivo, QR, débito— y el vuelto lo calcula el sistema. Y como en la misma caja se turnan distintas personas, cada una entra con su usuario y abre y cierra su propio turno: al final del día no tenés un número solo, tenés cuánto entró en cada turno y con qué medio de pago. Si falta plata, sabés dónde mirar.
Reponer lo que se vende, no lo que te parece
Un maxikiosco tiene cientos de artículos y casi todos rotan rápido: lo que ayer estaba completo hoy es un hueco en la percha. Todo lo que pasa por el lector se va restando solo, así que a la hora de armar el pedido no salís a revisar estante por estante ni te guiás por lo que te acordás: mirás qué quedó por debajo del mínimo que vos fijaste y qué fue lo que más salió esta semana. Ahí se ven los tres o cuatro que te dejan la plata de verdad, y los que hace un mes ocupan lugar.
Cambiar precios sin volver a etiquetar todo a mano
Los cigarrillos y las golosinas te cambian de precio cada dos por tres, y cuando llega la lista nueva el trabajo no es actualizar el sistema: es que lo que cobrás y lo que dice el cartelito vuelvan a coincidir. Lo cambiás una vez en el catálogo y desde la venta siguiente sale el precio nuevo; después marcás solo los productos que tocaste e imprimís esas etiquetas en una hoja A4, en vez de rehacer la góndola con marcador. Está entre las funciones del sistema.
Lo que sale de un kiosco es casi siempre a consumidor final, así que el comprobante es el mismo ticket que le entregás, con el CAE y el QR de ARCA en el momento de cobrar. Si recién empezás a facturar electrónico y no sabés qué te hace falta, lo explicamos en facturación electrónica de ARCA. Y un kiosco junta en una semana las ventas que a otro comercio le llevan un mes: con 10 días de prueba te sobra para saber si el mostrador se mueve mejor que ahora. Un local son $30.000 por mes y qué entra en eso está en precios.

Lo que más preguntan los kiosqueros
¿Sirve si vendo algo sin código de barras, como caramelos sueltos?
Sí: buscás el producto por nombre y lo cargás igual, aunque no tenga el código de fábrica del lector.
¿Puedo tener más de un cajero atendiendo el mismo kiosco en el día?
Sí. Cada empleado entra con su usuario y abre y cierra su propio turno de caja, así sabés cuánto entró en cada uno.
¿El ticket con el CAE y el QR de ARCA sale junto con la venta, o lo tengo que imprimir aparte?
Sale junto: al confirmar la venta se imprime el ticket con el CAE y el QR ya puestos, no es un segundo paso.