El sistema para tu almacén o despensa
Un almacén no vende como un kiosco. Acá hay fiambre que se corta, verdura que se pesa y arroz suelto, y al lado el pañal, la lavandina y el pan del día: muchos rubros conviviendo en el mismo mostrador, y buena parte sin código de barras. Cargás cada producto con su unidad —por bulto, por kilo, por litro— y al vender ponés 0,75 y el precio sale calculado; a los que no tienen código los encontrás tipeando dos letras del nombre.
La cuenta corriente del cliente
En el barrio se fía, y el que fía necesita algo más firme que un renglón escrito al pasar. Cada cliente tiene su cuenta: qué se llevó, qué día, y lo que fue pagando, porque casi nunca cancela todo junto —te deja algo el viernes y el resto cuando cobra—. En cualquier momento ves el saldo y desde cuándo lo viene arrastrando. Y el día que atiende otra persona puede fiarle igual, sin llamarte para preguntar cuánto debía.
Lo que compraste y lo que te dejó
La mercadería no entra de a un producto por vez: entra por remito. Cargás lo que te dejó cada proveedor con el costo al que te lo dejó, y el stock sube solo. De ahí sale lo que un almacén casi nunca tiene a mano: el historial de lo que le compraste a cada uno, donde se ve que un artículo te subió un 40% en dos meses o que el mismo producto te sale más barato en otro lado. Y como también anotás lo que se va —la luz, el flete, el sueldo—, al cierre mirás lo que ganaste y no lo que facturaste. Si te equivocaste cargando una compra, la corregís.
Más de un local con stock separado
Muchas despensas terminan abriendo un segundo local a unas cuadras, y ahí el problema ya no es vender: es saber en cuál de los dos está la mercadería. Cada local cuenta lo suyo aparte, así que antes de mandar a alguien a buscarlo mirás si lo hay. El catálogo, en cambio, es uno solo: no terminás con el mismo producto a dos precios distintos según en cuál de los dos entró el cliente. A los empleados los dejás atados a su local, y el número de los dos juntos lo mirás vos.
Todo lo que cobrás puede salir facturado en el acto, con el CAE y el QR de ARCA; qué necesitás para eso está contado en facturación electrónica de ARCA. Y si además del público le vendés a otros comercios de la zona, esa venta sale con factura A y con su lista mayorista, sin cargarla dos veces. Lo que pagás no depende de cuánto vendas ni de cuántos productos cargues, solo de cuántos locales tengas: para uno son $30.000 por mes, con 10 días de prueba antes, y la tabla completa está en precios.

Lo que más preguntan en almacenes y despensas
¿Cómo cobro lo que vendo por peso, como el fiambre o la verdura?
Cargás el producto con su unidad —kilo, litro— y al vender ponés la cantidad, por ejemplo 0,75, y el precio sale calculado solo.
¿Puedo fiarle a un cliente y que quede anotado en algún lado?
Sí. Cada cliente tiene su cuenta corriente: anotás lo que se lleva y lo que va pagando, y en cualquier momento ves el saldo.
Si tengo dos locales, ¿el stock es el mismo o queda separado?
Queda separado: cada local cuenta lo suyo aparte. El catálogo sí es uno solo, así no terminás con el mismo producto a dos precios distintos.